La noche en que nació el Niño Jesús reinó gran alegría en el cielo. Cerca de la cueva del pesebre crecían una palmera, un olivo y un abeto.
Los tres árboles fueron testigos de la llegada de gentes con regalos para el Niño.
La palmera dijo a sus vecinos:
- Yo llevaré al Niño mi palma más grande y bonita.
Y el olivo dijo:
- Yo le daré aceite de mis frutos para aplicárselo en sus piececitos.
El abeto empezó a llorar porque no podía darle nada y sus lágrimas de resina caían al suelo.
Unos ángeles que lo escucharon fueron tomando las estrellas más bonitas del firmamento y se las colocaron al abeto. El abeto estaba radiante de luz y los azules ojitos del Niño brillaron de alegría.
Desde entonces, las piadosas gentes adornan el abeto en Nochebuena con bolitas, cintas y estrellas de colores que resplandecen iluminadas por pequeñas bombillas de colores.
FIN
Colorín colorado este cuento se ha acabado.

Espero que os guste mi cuento navideño. Muchos besos para los alumnos más guapos del Instituto.
ResponderEliminarIrene Tejero.
Gracias Irene.
ResponderEliminarLeeremos tu cuento y haremos una actividad con el el próximo lunes. Esperamos impacientes más colaboraciones tuyas.
Abigail